Entrevista a Nicolás Pereda

Uno de los cineastas más apremiantes de los últimos años, Nicolás Pereda demuestra la posibilidad y multiplicidad formalista de la sencillez. Sus películas, por lo general, son producciones de escasos recursos económicos que aun logran gran complejidad de propósito.

En la siguiente entrevista, que hicimos en persona en la ciudad de Nueva York, hablamos con Pereda sobre como él entiende se recibe y procesa su propio cine.

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Jean Vallejo (docuCaribe): En el contexto de Puerto Rico, las películas que he visto tuyas han sido exclusivamente por el Internet. Dos las vi por el Festival Márgenes online, Historia de dos que soñaron (2016) que participó en el 2016 y Los ausentes (2014) en el 2014, y otra en la web de DocAlliance, Verano de Goliat (2010) que se encuentra todavía gratis en ese portal. Las otras, tengo que admitir, las vi de manera ilícita. Que me conste al menos, Donde están sus historias (2007), Entrevista con la tierra (2008), El palacio (2011), Juntos (2009), Todo en fin el silencio lo ocupaba (2010) y Los mejores temas (2012) se encuentran con cierta facilidad. Entonces, como pregunta inicial, me gustaría saber tu opinión sobre el hecho de que varias de tus películas se encuentran piratas en Internet.

Nicolás Pereda: Por suerte hay alguien bondadoso que las sube, que las comparte. Nosotros vendemos el paquete de DVDs, pero para mí la venta de ese paquete tiene que ver más con un objeto. Estás comprando más el objeto que la película. Yo de repente compro algún DVD, o mi esposa me ha regalado algún DVD de navidad o de cumpleaños, no porque esas películas no las puede acceder de mil maneras sino por una cuestión del objeto. Entonces creo que el DVD se puede vender para algún fetichista que le interese tener todavía cosas físicas, pero las películas mismas yo creo que está buenísimo que se compartan como sea. Igual está bueno que se de cómo un año después de que se hizo la película para que no haya problemas de posibilidad de distribución y esas cosas, para que después ya las películas sean más libres.

Jean: Pero también uno tiene que hacer el esfuerzo de buscarlas. O sea, yo las encontré porque ya yo sabía quién tú eras como cineasta y me propuse encontrarlas. No fue tampoco algo completamente fortuito.

Nicolás: Sí, por ejemplo, yo tengo tres o cuatro en mi Vimeo que las puede ver quien sea. Pero claro, se ven muy poco porque tienes que Googlear y saber lo que estás buscando.

Jean: ¿Cuáles son las que tienes en Vimeo?

Nicolás: Verano de Goliat, Perpetuum Mobile (2009) y creo Entrevista con la tierra.

Jean: De hecho, Entrevista con la tierra fue la primera película que vi; aunque en otra página que no es tu Vimeo. Para mí fue una revelación, por ponerme así bien dramático. A mí me gustó muchísimo, sobre todo el final que sé mucha gente ya lo ha comentado antes, pero es que es una conclusión genuinamente chocante en términos formales del cine. Hasta ese momento te están contando la historia como si fuera un documental y de repente se rompe con eso. Después, cuando uno ve Entrevista con la tierra en relación a Verano de Goliat, se cobra otra dimensión adicional porque reutilizas el mismo material de los niños con otro contexto narrativo.

Nicolás: Sí, para mí está bueno incluir a los niños en ese proceso de la ficción. O sea, no es nada más un juego que yo traigo solo y de visiones, sino que ellos son partícipes.

Jean: ¿Esos niños eran actores?

Nicolás: No, son niños que yo conozco desde que nacieron y que más o menos tienen confianza conmigo y conozco sus vidas y ellos la mía.

Jean: ¿Y la historia que ellos están contando del padre es verídica?

Nicolás: Sí. Cuando ellos empiezan a decir lo de que se fue hace cinco años eso es totalmente su vida. Y claro, usualmente no hablan al respecto y por eso ellos se ponen nerviosos cuando les pregunto.

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Entrevista con la tierra (2008)

Jean: Esto me lleva a uno de las cosas que más me interesaba preguntarte con esta entrevista y es la cuestión del documental porque hay un juego entre lo real y lo ficcional en mucha de tus películas. Por ejemplo, en Los mejores temas donde ocurre el rompimiento que un mismo personaje cambia de actor. Incluso, de repente cambia la estética de la película y se ve la producción dándonos la interacción de un elemento documental, o de algo que aparenta ser documental. ¿Eso es algo que estás trabajando de antemano, la relación entre documental y ficción?

Nicolás: Inició más como sin querer un poco, por lo de empezar a trabajar con amigos míos. La película de Juntos, por ejemplo, la concebí porque conocí a Gabino y él me presentó a Luisa; porque ellos tienen una compañía de teatro. Me gustaba mucho el universo en el que se movían ellos y el hecho de que colaboraban en todo. Entonces escribí un guion pensando en ellos y lo filmé en el departamento de Gabino. Pese a que era una cosa de ficción todo se asimila mucho a la realidad porque están ellos en su casa y tienen una relación muy similar en la película a la que tenían en la vida real. Pero no era con una intención documental, sino que era la intención de hacer una película de ficción y para que funcione voy a utilizar los elementos que ya están disponibles. Es decir, no voy a vestir una casa o buscar otra casa porque para que sacarlos de donde viven si ya están cómodos ahí. Y, para que darles nuevas relaciones entre ellos si entre ellos ya tienen una relación muy interesante. Cuando les digo que se pongan a hablar o improvisar sobre algún tema, tampoco es que les digo que sea sobre cualquier cosa. Sino que platicamos antes y ellos hablan de amigos de verdad o situaciones que le han ocurrido. Están improvisando, pero en relación a la realidad y ahí es que empezó a entrar el elemento documental, un poco sin querer.

Jean: Fue algo más espontáneo entonces.

Nicolás: Sí. También en la primera película ¿Dónde están sus historias? se dio en lo de trabajar con los actores no-profesionales. Pero no tanto por la idea del “actor no-profesional” sino que como quería una abuela para Gabino me di cuenta que una abuela del pueblo no iba a ser actriz. Y después pensar en cómo sería un desastre llevar una señora del D.F. que sea actriz y que tenga 80 años. Es un problema cuando más fácil era encontrar alguien ahí del pueblo. Entonces, automáticamente entra un universo documental con los actores no-profesionales.

Jean: Pero ya después en algo como Entrevista con la tierra hay una estética documental más consciente pienso yo.

Nicolás: Claro, porque entonces comencé a pensar en relación a eso. Primero fue muy fortuito, pero como ya estaba trabajando con esta mezcla pensé en que otras cosas de la realidad podría utilizar. Con Entrevista con la tierra me planteaba más el hacer un documental, pero igual voy con el impulso de la producción de una ficción. Pese a que más o menos estamos documentando algo que tiene que ver con las vidas de los personajes, como la historia que hacen del padre, al final nos acabamos inventando la historia del niño que se cayó; por ejemplo.

Jean: Entonces, ¿lo de la madre del niño muerto es ficcional?

Nicolás: Sí, todo eso. Ahí se nos iban ocurriendo cosas en relación a los niños.

Jean: Ya en Verano de Goliat tienes una escena que parece ser más abiertamente documental, con la mujer que entrevistan y le habla directamente a la cámara. ¿Eso es documental o ella es una actriz?

Nicolás: Eso es totalmente real. Cuando estábamos buscando historias durante la producción me dijeron que tenía que hablar con Inés para que me contara lo que le pasó. Esa fue la entrevista más complicada que hice en mi vida, la más rara y difícil. Funciona en la película, pero me siento un poco raro de haberlo hecho.

Jean: Fíjate, y aquí yo hablando en mi rol de “crítico” (o lo que sea), a mí me parece que la intervención documental en tus películas, y en Verano de Goliat en particular, son muy interesantes en un sentido formalista.

Nicolás: A mí me gusta eso porque entonces la ficción también se vuelve muy falsa. Siempre me ha preocupado la idea de la representación del otro, sin ningún filtro. Pese a que me interesa contar historias reales de los pueblos donde filmo, también me gusta que haya un momento, un reflejo donde te des cuenta que hay una ficción radical y que Gabino es un actor y no pertenece a ese contexto. Cosas como hacer esa entrevista y ver que esa persona sí es de ahí, mientras que Gabino y Tere no lo son.

Jean: Ya después, en lo que es tú película más reciente, Historia de dos que soñaron usa la entrevista documental con otro sentido porque estás ahora trabajando con un idioma distinto que es el húngaro.

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Historia de dos que soñaron (2016)

Nicolás: Esa película fue una locura porque usamos un traductor que traducía en el momento. Yo le decía al traductor que les dijera de que hablar en cada escena y entonces luego filmábamos. Después editando nos dimos cuenta que no funcionaba nada. Yo deseché la película hace como 3 o 4 años. Salió en el 2016 y la hicimos en el 2012-13. Iba a ser primero dos películas, una filmada por mí y la otra por mi esposa Andrea. La idea era presentar una después de la otra, pero yo deseché mi película y Andrea estaba ocupada en otras cosas y nunca editó la de ella. En un momento le dije que deberíamos editarlas juntas y ahí ella lo juntó, pero todavía no funcionaba. Entonces yo le dije que borrara los subtítulos y que nos inventáramos otros.

Jean: O sea, ¿los subtítulos no es lo que los personajes están diciendo?

Nicolás: Como 60% no, 40% sí. Y lo intentamos mostrar. Por ejemplo, la primera toma de la película es la misma toma en copy/paste; una tras otra. Está diciendo exactamente lo mismo, pero los subtítulos son distintos.

Jean: Entonces ustedes no están pensando en un público húngaro, sino en un público latinoamericano o gringo.

Nicolás: Bueno, lo que sea porque húngaros han visto la película.

Jean: Claro, pero ellos van a tener una experiencia muy diferente a la que tuve yo.

Nicolás: Totalmente. Pero a final de cuentas todos tenemos experiencias distintas con las películas. Pero sí, en este caso está más radicalmente.

Jean: Eso me hace pensar en cuál es el rol del cineasta, en este caso cineastas, vis-á-vis las personas que ustedes están entrevistando. La pregunta sería quien es entonces el autor. Por un lado, ellos dicen algo que un húngaro lo puede entender. Por el otro lado, está el argumento que se ve luego recontextualizado con la película. El autor, me parece, mantiene cierta autonomía aun cuando está utilizando la voz del otro.

Nicolás: Sí, 100%. Independientemente, aunque sea un documental puro y duro, yo creo que sale del que hace la película. Hay una confusión total, me parece en ese sentido. Por lo menos de mi parte, porque no es periodismo. O sea, la película habla sobre la realidad, pero es un objeto independiente de la realidad. Pero, en el caso de esta película tampoco es que hacíamos preguntas al aire y cambiamos lo que ellos respondían. Gran parte de lo que está subtitulado diferente son textos que les había dado y que ellos dijeron un poco de otra forma. No es que ellos hayan hablado de su realidad y entonces nosotros la borramos e impusimos nuestros textos. De cualquier manera, ya eran nuestros textos sólo que eran textos que no funcionaban tan bien y entonces decidimos ponerle mejores textos.

Jean: Todo este proceso, largo y complejo, que implicó la realización de Historia de dos que soñaron es interesante sabiendo que es el trabajo más reciente. Me pregunto entonces en como entiendes tus trabajos anteriores ahora. ¿Cuál crees que es la película más consistente, o con la que te sientes más a gusto?

Nicolás: Bueno, Los mejores temas me gusta pese a que tiene más errores porque hay cosas de las que me arrepiento. Hay escenas que me encantan y otras que pienso no funcionan tan bien, pero me gusta.

Jean: ¿Y en Los mejores temas era una decisión desse el principio el hecho que en la misma película se cambia al actor que representa al personaje del padre?

Nicolás: No. Creo que lo pasó es que yo tenía el guion de la primera parte, casi tal cual está. Después, cuando terminé de escribir ese guion pensé en hacer otra película que sea sobre mi tío que es el segundo padre. Pero me daba pereza de hacerlo como un documental observacional tradicional, como de ir a seguirlo por la calle y su casa. Porque él es un personaje como trágico, inteligente pero también como muy flojo y también medio criminal. No sé, tiene como muchas facetas y es alguien muy fácil de simplemente sentarte y hacerle una entrevista porque sería muy divertida. Es una persona muy interesante para nada más seguirlo, pero se me antojaba darle una vuelta a ese género. Quería hacer un retrato de él, pero me gustó este juego de hacerlo dentro de una película de ficción. Y como ya uno ha visto la primera parte y sabe de que va Los mejores temas, se repiten cosas y como uno sabe de que trata ahora está más que nada viéndolo a él.

Jean: ¿Estabas pensando en El oscuro objeto del deseo (1977) de Buñuel, que es la influencia que uno asumiría?

Nicolás: No. Esto de cambiar el actor para mi es una cosa que viene desde otro lado. Era para hacer la película con mi tío, pero en el mismo contexto. También, porque siempre estoy intentando de hacer la cosa lo más fácil posible. Entonces si voy a hacer una película con tío, pero ya tengo la producción de esta otra película, pues simplemente voy hacerla otra vez, pero con este otro tipo y como es otra persona pues va a ser una película nueva igual. Es la misma razón por la que ocupo a Gabino y a Tere y a Luisa en muchas películas. No es una cosa como intelectual, de mantener algo fetichista. Es porque los conozco y sé que me funcionan bien, ¿para qué voy a darle vueltas? O sea, no es un desafío o una postura estética el repetir los actores. Es más porque si me interesa investigar una cosa, voy a investigarla pero no necesito cambiarle lo demás. No necesito conocer nuevos actores y hacer el proceso de casting e inventarme nuevos gestos para ese actor. Ya los entiendo a ellos.

Jean: Pues si no estabas pensando en Buñuel, o en una postura necesariamente formalista, me pregunto sobre las influencias. Uno ve tu cine, y el de cualquier cineasta u artista en general, y a veces no se puede evitar pensar en influencias. Ya veo que me equivoqué con lo de Buñuel, pero viendo tus películas como un todo también pensé en otros como Kiorastami.

Nicolás: Sí, Kiorastami totalmente porque cosas como Close-Up tienen esos juegos de volver y repetir.

Jean: Entonces, y con esto podemos concluir, ¿en términos de formación o influencias quienes fueron los que te afectaron?

Nicolás: Creo que primero fue Tsai Ming-liang y Kiarostami.

Jean: ¿Cómo llegaste a ellos?

Nicolás: Cuando yo estudiaba cine, en la universidad había una biblioteca muy grande que tenía libros y películas. Yo había visto ya no sé que película, pero era algo que me gustó y me puse a buscar por la casa de distribución. Ahí vi que aparecían unas de un tal Tsai Ming-liang y vi la de ¿Qué hora es ahí? Me quedé como “que locura” porque era ver una cosa que se parecía a los tiempos de algunos otros cineastas que había visto pero mucho más parca, que no movía tanto la cámara. Tarkovsky era muy largo los planos, pero siempre era como genial pero imposible de hacer. O sea, ¿cómo te copias a Tarkovsky? Necesitas mucho dinero. Tsai Ming-liang, entonces, me parecía que tenía esa fuerza, pero un lugar cualquiera y me di cuenta que por ahí había un camino de que se podían filmar cosas interesantes con cierto poder formal sin necesitar mucha infraestructura.

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Los mejores temas (2012)
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