Entrevista a Ismael “Kique” Cubero

Ismael “Kique” Cubero es miembro fundador de la Asociación de Documentalistas de Puerto Rico, para la cual fungió como su primer vice-presidente. Ha dirigido los documentales cortos Cuanto más conozco a los hombres (2008), El almuerzo (2009) y Un peso más (2010) y junto al haitiano-dominicano Jean Jean codirigió la sección filmada en República Dominicana del ómnibus documental Ser un ser humano (2011). Además ha colaborado como productor asociado en ¿Por qué se organizan los trabajadores (2003), co-editor en ¡Sonó, Sonó Homenaje a Tite Curet Alonso (2011) y sonidista y co-guionista en Armonía (2014); entre muchos otros proyectos audiovisuales.

Recientemente su proyecto de serie documental Cantamos décimas fue uno de las ganadores en la modalidad de desarrollo del Programa Ibermedia 2014.

Durante esta entrevista conversamos sobre sus experiencias como estudiante de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba (EICTV) y sobre su acercamiento al cine como difusor, espectador y cineasta.


Jean: Pienso que un buen punto de partida es tu relación con el cine de Pedro Costa, que es un cineasta del que me llevas hablando desde que te conozco hace casi tres años. Lo traigo porque, casualmente, acabo de salir de una proyección de No Quarto da Vanda (2000).

Me pregunto como Pedro Costa, o tal vez otro cineasta, te ha afectado en tu gestión como artista y como teórico del cine.

Kique: De cada cineasta uno aprende siempre algo distinto. En el caso de Pedro Costa, su primera película que vi fue Juventude Em Marcha (2006). Llegué a él gracias al asesor de un ejercicio, conocido como el One on One, que estábamos haciendo en la Sierra Maestra en Cuba. El reto de ese ejercicio es construir una narrativa y hacer una película de 12 minutos a modo de un enfrentamiento, uno a uno, con tu personaje. Este asesor, que se llama Eloy Enciso, le habló a todos y a todas los que hacíamos el ejercicio (éramos 6) sobre nuestras inquietudes y reflexiones ante nuestros trabajos. A mí me dijo que viera Juventude Em Marcha. También me pasó una edición de Cahiers du Cinéma de España donde tenían ensayos y análisis de la obra de Pedro Costa.

Cuando finalmente vi la película, la primera imagen me voló la cabeza. Era una imagen relativamente sencilla, pero bien compleja en su significado. Vemos un edificio que está como entremedio de unas tinieblas y unas ruinas. Se escucha el bullicio de una gente, los sonidos de un barrio sobrepoblado. Pasa un tiempo donde uno está dentro del ambiente, donde uno está inmerso en ese espacio, y de repente se ve que tiran una nevera desde una ventana. Esa nevera viene a caer al fondo y hace un ruido, un gran estrépito. De ahí corta a una señora con un cuchillo que empieza a decir como un poema que no tiene nada que ver con la imagen. Son dos cosas apartes, dos imágenes que no se relacionan a simple vista pero que conversan. Entonces cuando terminé la película fue que me hizo sentido esa primera imagen, que es una imagen-metáfora. Pensé en como con la primera imagen de una película se le puede dar el sentido a toda la obra.

Después, cuando estudié a profundidad a Costa, vi de quien él había aprendido eso. Esto viene de cuando el Indio Fernández se lo sugirió a Sam Peckinpah en The Wild Bunch (1969), con la imagen de las hormigas comiéndose al escorpión. En ese caso no era propiamente la primera imagen de la película pero se ve en la introducción, cuando llegan unos vaqueros al pueblo y pasan al lado de unos niños que están divirtiéndose mirando a las hormigas comerse al escorpión. Esa idea de la imagen fue lo específico que aprendí desde que vi Juventude Em Marcha, pero luego aprendí otras cosas a través de Costa.

En el presente, la propuesta cinematográfica de Costa sigue siendo una bien arriesgada. Si uno lo compara en el panorama del cine mundial, él está haciendo algo fuera de la norma. Es de estos cineastas que empujan el lenguaje cinematográfico a otro nivel, desde modelos de producción, modelos de realización y modelos de edición. Me parece un comentario bien fresco porque, aun con toda esta revolución tecnológica digital, muchos cineastas siguen planteándose esquemas de producción basados en lo que se hacía cuando la norma era el fílmico. Lo que hace Pedro Costa es indagar en las posibilidades del lenguaje cinematográfico utilizando un soporte material digital, o sea de estos tiempos. En ese sentido es una persona bien contemporánea. Esto no quiero decir que rechace el pasado, ni nada por el estilo. De hecho, Pedro Costa conoce mucho sobre la historia del cine. En cualquier entrevista que tú consigas por ahí notarás que él conoce el cine clásico al dedillo y uno se queda sorprendido como él ha asimilado la historia del cine. Precisamente, conoce sobre el pasado porque siempre está en búsqueda de nuevas formas de expresión. Hay que conocer para cambiar.

Jean: Entonces, esa primera entrada a Pedro Costa con Juventude Em Marcha fue antes de que propiamente realizaras tu ejercicio del One on One que fue El almuerzo, ¿verdad?

Kique: Sí.

Jean: ¿Ese fue tu primer trabajo mientras hacías el grado de cine documental?

Kique: No. Antes de eso había hecho Cuanto más conozco a los hombres.

Pero desde la primera imagen de El almuerzo, o incluso todo la película salvo una o dos o tres imágenes, sale de yo ver Pedro Costa. Yo estaba haciendo una película, pensaba yo en ese entonces, como la hubiera hecho Pedro Costa; desde los encuadres y todo lo demás. Pero no fue que yo le estaba imponiendo una forma a lo que en ese momento veía y experimentaba con esta pareja de campesinos, sino que surgió bien natural. La búsqueda de respuestas para expresar ciertas cosas, ciertos puntos neurálgicos de la historia, me hicieron pensar en las posibilidades que Pedro Costa ya había encontrado. Por ejemplo, pensar en cómo filmar el encierro de esta campesina que había sido ciega por muchos años. Esa fue una de las preguntas principales que me hice, cómo representar su experiencia de la ceguera y, también, cómo filmar su encierro en relación con el afuera que ella no puede experimentar por una opresión que vive como mujer. Ella sólo lo experimenta cuando ese afuera viene a su casa, que es representado en su marido. Por eso los encuadres con las ventanas y la luz. Las ventanas son lugares por donde entran cosas, y salen cosas también. Así vemos el contraluz y las siluetas.

Esto ya Pedro Costa lo hacía en su película anterior a Juventude Em Marcha que es No Quarto da Vanda, la misma que viste hoy.  Ahí él filma mucho a los personajes en sus ventanas, justamente porque está estableciendo una relación del afuera con un interior que permanece. Aun cuando es un interior drogadicto, dependiente y carcomiéndose, se logra mantener en medio de una devastación que está ocurriendo afuera donde están destruyendo el barrio por la gentrificación. Ese contraste a mí me sugirió mucho.

Jean: Y esa película de El almuerzo, ¿dónde tú la posicionas dentro de tu filmografía?

Kique: A esta edad, en este momento de mi vida, yo no puedo hablar de filmografías porque no he hecho nada, o muy poco. Digamos, he hecho muy poco de lo que quiero hacer. Esa pregunta te la puedo responder dentro de 34 años.

Jean: Pues el término tal vez no es filmografía. En tu desarrollo, o envolvimiento, como cineasta y como persona que piensa en el cine, ¿sientes que después de hacer ese corto ha cambiado la forma en que consideras el cine en general?

Kique: Sí, obviamente, pero eso es cierto con cada una de las cosas que emprendo. Si uno ensaya o realiza películas según fórmulas, pues uno hace Hollywood que tiene una fórmula a la cual una puede ponerle cualquier contenido. Pero si uno encara las películas como una expresión, cada proyecto es un ensayo. Siempre estoy abierto a experimentar con las formas porque las mismas historias de la realidad, o lo que se quiera contar, le va diciendo a uno cual es la forma más apropiada para eso. Incluso a veces uno no la descubre en el proceso de filmar sino una vez se termina todo. A veces una ve la película editada y uno dice “coño, si hubiera hecho esto de otra manera”.

Ahora, para contestar concretamente tu pregunta, El almuerzo es una película de aprendizaje.

Jean: ¿Qué te llevó a estudiar cine de manera formal como lo hiciste en la EICTV de Cuba?

Kique: Muchas cosas, muchas circunstancias. Es que la vida tiene caminos bien zigzagueantes, es como el final de la película de Bresson Pickpocket (1959), cuando se encuentran en la cárcel los personajes. Hay muchos zigzags que nos llevan hasta aquí.

Jean: ¿Entonces tú no puedes ver una génesis específica que te llevó a tomar la decisión de ir a estudiar cine en Cuba por tres años? Lo digo también por el hecho de que escogiste estudiar cine documental que es algo que en Puerto Rico tiene una historia muy particular, incluso se dice que en nuestra historia la cantidad de documentales buenos sobrepasa la de ficciones buenas. Yo no sé si tú estás de acuerdo o no con esa aseveración, pero es curioso que eso fuera precisamente lo que estudiaste.

Kique: No es que no pueda precisar una génesis, es que los efectos nunca tienen una sola causa. Pero la verdad que sí hay un momento que fue fundamental, una experiencia mientras trabajaba en canal 6.

Para ese entonces yo vivía en Hyde Park, estamos hablando del 2002 cuando yo trabajaba en una serie documental que llamaba Zona Franca, y yo pasaba por la urbanización Baldrich donde se encuentran las facilidades del canal. Todos los días tomaba la misma ruta para llegar y en uno de esos días me encuentro a dos camarógrafos en el estacionamiento. Ellos estaban haciendo unos ensayos con las primeras cámaras Betacam Digital que llegaron al canal. Yo me les acerqué y, en vez de entrar directo a la oficina, me quedé mientras ellos hacían sus cosas con la cámara. Entonces uno me dice, “Kique, te veo bien curioso. ¿Nunca has usado una cámara?”. Yo le dije: “No, nunca” y me pregunta si quería ver por el ojo de la cámara. Yo acepté y cuando comencé a mirar a través de la cámara estaba apuntando, así al azar, a un árbol que era parte de mi ruta. Yo le pasaba por el frente todos los días y nunca lo notaba. Ahora sentía, al verlo con la cámara, que lo veía por primera vez. Para mí eso fue una experiencia reveladora y en ese momento recuerdo que pensé, y esto es un pensamiento muy amoroso, que quería hacerle eso a otras personas: lograr que miren y escuchen cosas por primera vez.

Pasaron como 5 años desde ese momento hasta que comencé los estudios formales en la escuela, tiempo que estudié mucho por mi cuenta y vi muchas películas, pero siento que todavía no entendía el lenguaje cinematográfico; lo que sí tenía eran muchas intuiciones.

Jean: Entonces te encaminaste para tomar la decisión de estudiar más allá de lo que podías aprender por tu cuenta. Es un paso grande comprometerse para estudiar en otro país por tres años, que creo que es lo dura el programa académico de la EICTV, ¿verdad?

Kique: Sí. Lo que quería era tener tiempo para aprender y desmenuzar sin tener que pensar en otras cosas.

Jean: ¿Y ya tenías una idea sobre lo que era el cine documental?

Kique: No, yo ni sabía lo que era cine documental.

Jean: ¿Entonces por qué escogiste esa concentración de estudios?

Kique: No sé, no sé porque.

Jean: ¿Tú te consideras documentalista?

Kique: Sí.

Jean: ¿Y crees que hay una diferencia entre ser documentalista y ser un, no sé cuál sería el término, un cineasta o realizador de ficción?

Kique: Hay varias pero son irrelevantes.

Jean: Pero si a ti te preguntaran, ¿qué tú dirías primero?

Kique: Ambas. Si eres documentalista, eres cineasta.

Jean: Claro, pero si eres cineasta no necesariamente eres documentalista.

Kique: Exacto, no necesariamente. Pero un crítico también es cineasta. Los productores son cineastas. Todas las personas que trabajaban en el quehacer cinematográfico son cineastas.

Jean: Y eso que me estabas hablando de que eventualmente necesitabas tener un tipo de experiencia fuera de tu realidad cotidiana para poder estudiar sin distracciones, ¿tú crees que era necesario hacerlo fuera de Puerto Rico?

Kique: ¿Es que aquí donde lo iba a hacer?

Jean: Asumiendo que hubieran escuelas de cine en Puerto Rico.

Kique: Es que esa no es la realidad. La verdad es que aquí no hay escuelas de cine. El CCAT es mala porque está muy orientada a la industria.

Jean: Te hago la pregunta porque es algo que yo mismo me he preguntado en general sobre los estudios formales, y en particular los estudios de cine. La idea de si es verdaderamente necesario salir de nuestro espacio normal para poder dedicarle tiempo y concentración a cualquier campo de estudio. También lo pienso por el caso específico de la EICTV que es conocida como una escuela internacional. Si bien tienen unos estudiantes cubanos, la mayoría provienen de diferentes países. A diferencia de, por ejemplo, la Universidad de Puerto Rico que es una escuela donde la mayoría de los estudiantes son puertorriqueños y esa es la expectativa. Donde tú estudiaste la expectativa es que uno estará trabajando y estudiando con gente de varios países latinoamericanos y del mundo. Todos los que se encuentran ahí tuvieron que, de alguna manera, dejar un tiempo su país, incluso los cubanos; asumo, porque la realidad que se vive en la EICTV debe ser muy distinta a la realidad que vive el resto de Cuba. Todos ustedes tuvieron que dar ese brinco, dar ese paso de separarse un poco de sus contextos nacionales. De ahí viene mi pregunta porque, como tu bien dices, realmente no hay escuelas de cine en Puerto Rico. Si bien es cierto que tenemos gente que sabe de cine, y que uno podría aprender alguna que otra cosa técnica, la verdad es que no tenemos algo más substancial.

Tal vez la pregunta apropiada sería más sobre volver a Puerto Rico, que el hecho de que te fueras. ¿Cuándo regresaste a nuestro país viste las cosas de forma distinta?

Kique: Claro.

Jean: ¿De qué manera?

Kique: Para empezar, ver a todo el mundo texteando y ver como la comunicación entre las personas había cambiado. Cuando yo me fui en el 2007 la gente se miraba a las caras mientras se hablaban.

Jean: Bueno, sí. Precisamente ese fue el periodo cuando se masificó el Internet en los celulares y toda esa mierda.

Kique: Eso cuando yo me fui no existía. Lo otro fue el deterioro, ver como la crisis financiera había golpeado el país, a los de abajo porque a los de arriba no los golpea nada, a esos ni chikungunya le da.

Jean: ¿Y viste al cine puertorriqueño de otra manera, luego de tener esa experiencia internacional en Cuba?

Kique: No, lo que fue es que empecé a verlo. Realmente no lo había visto.

Jean: ¿Entonces te interesante más por el cine puertorriqueño cuando volviste?

Kique: Ya tenía el interés desde antes, pero otras cosas me lo impedían. Primero el hecho de que no se conseguían muchas cosas de aquí con facilidad.

Jean: ¿Hay películas puertorriqueñas en la filmoteca de la EICTV?

Kique: Sí.

Jean: ¿Cómo cuáles?

Kique: Están las que llevan los puertorriqueños y las puertorriqueñas que llegan hasta allá. Están las de Jacobo Morales, las de Diego de la Texera y las de Ana María García. Yo también llevé algunas que no tenían como Manos a la obra (1983) y Plena es canto, Plena es trabajo (1994), ambas de Pedro Ángel Rivera, y Pogreso (2006) de José Ángel Morales.

Jean: ¿Viste Pogreso antes o después de ir para Cuba? Te pregunto porque tengo entendido que la llegaste a proyectar en la escuela.

Kique: Yo la vi antes, pero no me gustó. La primera vez que la vi la descarté porque no tenía el ojo abierto para ese tipo de películas.

Jean: ¿Por cuestiones técnicas?

Kique: Por muchas cosas, no solamente por cuestiones técnicas sino por su estética, su forma. Todavía yo estaba rompiendo con el ojo y la oreja del cine hollywoodense. Yo me crié con un padrastro que tenía sobre 300 películas de acción en VHS, algunas de esas yo las veía una y otra vez. Además estaban las que veíamos en televisión. O sea, que de niño yo vi mucho cine de Hollywood, lo que crea un efecto condicionado. Por el efecto de la persistencia retiniana, cuando tu vez una imagen esa imagen se queda cuatro fragmentos de segundos en tu ojo, como una breve memoria. En todas las horas de tu vida, tantos años de ver cine, eso te crea una percepción condicionada. Te crea una visión de mundo que se conforma, en gran parte, a base del cine. Por eso es que Roosevelt decía que antes de enviar a los ejércitos enviaría las películas.

Jean: Entonces, volviendo a las películas puertorriqueñas en Cuba, ¿hay otras que llevaste además de Pogreso y las de Pedro Ángel?

Kique: Un viaje interrumpido (2010), que fue una co-producción entre Producciones Cabeza, Howard Johnson e Iniciativa Comunitaria. También llevé los documentales de Zona Franca y otras cosas que ahora no recuerdo.

Jean: ¿Y eso es normal, que los estudiantes de la EICTV lleven películas de sus países?

Kique: No sé si otros compañeros lo hicieron. Por mi parte, esto vino de Luciano Castillo que es crítico de cine y director de la mediateca de allá. Él me pidió cosas de Puerto Rico porque reconocía que tenían muy poco. Entonces asumí esa responsabilidad y llevé lo que pude.

Jean: Mi experiencia contigo es que siempre andabas con un archivo de películas, que sé que muchas las grabaste de la colección de allá. Gracias a eso yo personalmente tuve acceso a cosas que acá en Puerto Rico jamás hubiese podido ver. Al momento pienso en casos específicos como I love dollars (1986) y Het Masker (1989) de Johan van der Keuken, entre muchas otras películas. Esto es un intercambio interesante porque ya yo le pasé copia a otra gente y espero que esa gente pase copias para adelante.

Cuándo copiabas esas películas, ¿tú lo hacías pensando en que ibas a compartir cosas poco conocidas en Puerto Rico o lo hiciste más pensando en el inmediato de tu archivo personal?

Kique: Para ambas, yo nunca pienso lo mío como mío solamente. A mí me gusta repartirme entre las narices con el viento. Yo siempre pienso en mi pueblo, de verdad. Aunque suene cursi, aunque suene raro o del siglo 19, yo pienso que para uno hacer cine hay que tener un profundo amor hacia el pueblo. Me gusta compartir.

Jean: ¿O sea qué concretamente pensaste en que ibas a compartir esas películas con gente en Puerto Rico?

Kique: Sí porque todas las películas que yo grababa fue porque me hicieron ver cosas por primera vez, como decía cuando comenzábamos. Mi deseo es reproducir esa experiencia de ver algo por primera vez, que es lo que hace el arte: tender un puente entre dos soledades. Motivado por eso copié las películas.

Jean: También muchas de esas películas son cosas que en Puerto Rico no se consiguen de otra forma que no sea ese tipo de intercambio directo. Aquí estamos desconectados de muchas cosas, no sólo del cine mundial sino del arte en general. Claramente, por nuestra condición colonial tenemos un censor antes de ver lo que se consigue de forma legal. Nosotros estamos tan desconectados como lo está el resto de los Estados Unidos, que es una comunidad de por sí muy ensimismada culturalmente del resto del mundo. En el caso del cine, Puerto Rico está bien al margen en lo que se ve.

Kique: Pero eso no fue así siempre. Por ejemplo, el cine mexicano de los 1930s que llegaba y se veía mucho acá. En los 1970s también había mucho cine club donde se mostraban distintas cosas. Aquí hasta se llegó mostrar Saló (1975) en la universidad, algo que tal vez no ocurriría ahora, y hasta se le hizo una reseña por un católico.

Jean: Claro, Luis Trelles.

Kique: Sí. Yo no sé si hoy día esto pasaría, pero hacer una reseña para el periódico católico El Visitante de Saló dice mucho. Antes era distinto.

Jean: Pero eso era un antes que te precede a ti y me precede a mí.

Kique: Ahora hay algunas cosas como el Festival de Cine Internacional de San Juan, que antes se llamaba el San Juan Cinemafest. Lo que pasa es que esa generación se quedó en eso, ellos se gestionaron eso y nuestra generación tiene que gestionarse tal vez de otras formas.

Jean: Sí, para nuestra generación fueron experiencias como la tuya en la mediateca de Cuba y experiencias como la mía con el Internet. En mi caso, descubrir la piratería me abrió una ventana a otros países y películas. Cuando yo era niño era similar a lo que decías de tu padrastro. Nosotros íbamos a Blockbuster casi todos los días y mi mamá era clienta distinguida, lo que sea que significara eso. Hubo un tiempo de mi niñez donde siempre había por lo menos un VHS alquilado en la casa. Veíamos mucho pero era limitado porque sólo teníamos lo que tenía Blockbuster.

Sé que en Bayamón, de donde tú eres, estaba Video Place que supuestamente tenía una de las colecciones más grandes de cine en Puerto Rico. Yo en Río Piedras realmente no lo conocía. ¿Tuviste la experiencia de ir a ese espacio?

Kique: Sí. Nosotros íbamos ahí pero sólo sacábamos cosas hechas en Hollywood. Realmente yo no vi el cine internacional de Video Place hasta que estaba en la universidad cuando un compañero me recomendó Libertarias (1996), una película española sobra la brigada de mujeres en Madrid durante la era franquista. Me gustó mucho y me pompeó políticamente. A partir de ahí me interesé por ver otros cines y volvía constantemente a Video Place para buscar otras cosas. Todavía no veía cosas muy experimentales, pero ya estaba buscando ver las películas que contaran una historia que no haría Hollywood.

Jean: Cuando terminaste los estudios hiciste varios cortos. He visto algunos, como Cuanto más conozco a los hombres y El Almuerzo, que es la que comentábamos. Sé que hiciste otra que si mal no recuerdo fue a un festival y ganó un premio, la de Un peso más, ¿verdad?

Kique: Cuanto más conozco a los hombres también fue a un festival, en Serbia, pero no compitió. Un peso más ganó el León de Bronce de la Universidad de las Artes de Taiwán.

Jean: ¿Qué significa León de Bronce?

Kique: Eso es un festival de cine estudiantil y León de Bronce significa tercer lugar.

Jean: ¿Qué año fue esto?

Kique: 2010. Yo estaba en Estados Unidos trabajando en New Brunswick, New Jersey cuando recibí la noticia. Me puse bien contento porque el premio tenía un laudo donde destacaban la investigación, lo que me hizo ver que la entendieron. El fuerte de esa película es la investigación y el hecho que hayan reconocido eso fue bueno. El trabajo más arduo de Un peso más era exactamente la investigación, pues todo lo demás se jodió. Yo filmé 34 horas y al final duró solo media hora, lo que es una locura. Eso me tenía frustrado porque me enteré que el documental que hizo Louis Malle en India filmó 34 horas igual que yo y pudo sacarle 8 horas. Claro, esa fue una película colonialista de mierda que yo odio. Igual tiene algunas buenas escenas, lo que la jode es la narración en off esa al estilo de los europeos.

Jean: ¿Y pudiste ir a recibir el premio en persona allá en Taiwán?

Kique: No.  Me invitaron para ir al festival pero yo les dije que yo soy un pelao de la vida y que si me pagaban el pasaje podía ir. Me dijeron que cubrirían la estadía, la comida y todo pero que no había para el pasaje. Como no pude ir en persona, me preguntaron si yo quería enviar unas palabras. No me acuerdo exactamente cuál fue mi mensaje, pero sé que tenía que ver con el colonialismo de Taiwán respecto a China.

Jean: ¿Y lo ataste al colonialismo de Puerto Rico?

Kique: Obviamente.

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